El papel clave del purgado en el control de la Legionella

October 16, 2024
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Dejemos algo claro desde el principio: purgar para controlar la Legionella no es opcional

Dejemos algo claro desde el principio: purgar para controlar la Legionella no es opcional

Si no realizas correctamente y de forma constante las purgas en tu sistema de agua, estás creando un entorno ideal para que prolifere una bacteria peligrosa. Y no se trata solo de cumplir con la normativa: es una cuestión de salud y seguridad.


Ahora bien, aquí está el verdadero problema: muchas personas no entienden del todo por qué es necesario purgar, cómo hacerlo correctamente o cómo medir si lo están haciendo bien.

¿Por qué purgar es fundamental en el control de Legionella?

Deja de ver el purgado como una tarea burocrática. Es tu última línea de defensa frente a la Legionella, y es mucho más complejo que simplemente abrir un grifo unos minutos. Estás enfrentándote al biofilm, a la gestión de la temperatura, al estancamiento del agua… todos factores que favorecen la proliferación de la bacteria.


¿Cómo ayuda el purgado?

Control del biofilm: El biofilm es una capa viscosa que se forma en las tuberías y ofrece refugio perfecto para la Legionella. Si tu régimen de purgado no es lo suficientemente riguroso, esta capa se refuerza y se extiende.


Reducción de concentración bacteriana: El agua en movimiento contiene menos bacterias. Si el agua se queda estancada, la Legionella se multiplica. Purgar diluye la concentración, reduciendo el riesgo.


Prevención del estancamiento: El agua estancada, especialmente entre 20 °C y 45 °C, es terreno fértil para la Legionella. Purgar impide que el agua permanezca en esas condiciones.


Control de temperatura: Es clave. El agua fría debe estar por debajo de 20 °C y la caliente almacenada por encima de 60 °C (y distribuida a más de 50 °C). Purgar ayuda a mantener estos umbrales críticos.

Cómo purgar correctamente (y con seguridad)

Purgar no es simplemente abrir un grifo. Hay un procedimiento adecuado:


Abre completamente la toma. Nada de caudal bajo. Necesitas presión total para eliminar el agua estancada, especialmente en tramos de bajo flujo o puntos muertos.


No descuides ni el sistema de agua fría ni el caliente. Ambos deben controlarse.


Sistema de agua caliente: El agua debe superar los 50 °C y mantenerse a esa temperatura durante la purga. Usa un termómetro.


Sistema de agua fría: La temperatura en el punto de uso debe igualar a la del suministro en menos de 2 minutos. Si no es así, hay problemas de aislamiento o caudal.


Minimiza salpicaduras. La Legionella se contrae por inhalación de gotas. Evita aerosolizar el agua. Usa protectores o dirígela con cuidado.

¿Cuánto tiempo debo purgar?

Longitud de la tubería: Cuanto más larga, más tardará el agua en llegar. Purgar hasta alcanzar la temperatura de suministro.


Caudal: Bajo caudal = más tiempo de purga.


Temperatura: Agua fría <20 °C y caliente >50 °C. Mantén la purga hasta que se estabilicen esos valores (normalmente 2-5 minutos o más).


¿Cuándo y con qué frecuencia purgar?

Flushing is not something you can leave to chance. Timing is everything. The key to effective Legionella control lies in knowing when to flush, because missing the right moment can lead to bacterial growth and potential outbreaks. So, let’s get specific about when you need to take action.

  • Puntos de uso poco frecuentes: Si no se usan a diario, deben purgarse semanalmente. En hospitales, a diario o varias veces al día.
  • En caso de no conformidad (resultados positivos de Legionella): Purgar de inmediato. No elimina la bacteria por completo, pero reduce su concentración antes de aplicar medidas correctoras.

Registrar todo: no es opcional

Estamos en 2025. Si no estás llevando registros digitales de tus purgas, vas tarde. No se trata solo de cumplir: se trata de detectar patrones antes de que haya problemas.


Registra cada purga: fecha, duración, temperatura.
Analiza los datos: ¿ciertos grifos no alcanzan la temperatura? ¿el sistema falla en verano?
Automatiza: usa tecnología que registre y te alerte ante desviaciones.

Conclusión

Purgar no es una rutina más. Es tu última defensa. Hacerlo bien, con constancia y dejando constancia, es lo que marca la diferencia entre un sistema seguro y un brote de Legionella.
Cumple, pero sobre todo: protege a las personas.

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